Alguien de voz dulce, un poeta revolucionario, que lo da todo por la tierra que lo vio nacer.
Mi muñeca porta algo que no solo señala el tiempo, sino que permite ver lugares y sucesos.
Pienso en alguien, digo su nombre y puedo verlo, estar en aquel momento a los lugares de mi niñez que recuerdo.
Mi revolucionario amigo ve por todas partes sin poder contener el aliento de asombro ante tal magia de estar en dos lugares distintos, con diferencia de un pestañeo, ver como los arenales se vuelven limpios rascacielos, rodeados por la verde cordillera y aquel aire que lleva el olor, siendo yo su guia en la hermosa sucursal del cielo.
Luego de flotar... De flotar en la blancura de la nada, para pedir ver a un amigo que se fue por propia voluntad, algo imposible por desconocer su completa identidad.
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