Tu que a pesar de los años conservas el cuerpo de antaño para envidia de muchos
y suerte de pocos...
Con el cuerpo y el alma exhaustos, respiras hondamente y ante el anhelo de quitarte toda la pesadez del dia entras a la ducha como si fuera tu máximo refugio, buscando confort y reposo dejas que el agua te caiga sin control, pasando por tu piel, poco a poco recuperas tu energía.
De repente se abre la puerta y entra alguien, te voltea por sorpresa y te planta un beso largo... Eterno, un beso que conecta a las almas.
Poco a poco de piel a piel los dedos van pasando para recorrer cada molécula del amante aquel, hasta que el deseo y pasión funda sentimientos y los cuerpos en uno solo.
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