Aquel a quien conocí una tarde de baloncesto
Aquel de voz hermosamente varonil, de figura fibrosa y no exagerada .
Aquel quien en el momento de casi perder la cabeza me devolvía la cordura y la paz robándome sonrisas.
Y un día solitario que vi sangre bañándome fue el ultimo de su existencia, convirtiendo mi blanco y hermoso vestido en una túnica de un escarlata mortal.
Para luego sin saber, ver su cortejo fúnebre pasar ante mi.
Aquel ángel quien al purgatorio sus acciones mandaron.
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