Esperar a que me digas un te quiero, o a que te quedes mudo.
Este silencio es ensordecedor y desesperante, angustiante... Perverso y asesino silencio, desaparece de mi horizonte, vete con el sol de la mañana y llévate mi angustia contigo,
Quiero aquí y ahora hacer una catarsis, para no hacer daño ni en el cuerpo, ni en el espíritu.
Porque no es posible forzar el destino, que lo que tenga que pasar que pase, puesto que el destino es el destino y si te tengo que decir adios, así sera y así se hará, el libro del destino solo lo escribe Dios y que puedas modificar cosas necesariamente no significa que pueda ser todo...
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